Rauch volvió a sumarse este miércoles a la jornada nacional de Ni Una Menos con una movilización que reunió a mujeres de organizaciones sociales, sindicales y vecinos que se manifestaron contra la violencia de género y en defensa de los derechos de mujeres y diversidades.
La concentración comenzó a las 18 horas en el Monumento al Centenario y desde allí los participantes marcharon por avenida San Martín hasta la intersección de Yrigoyen y Matheu. Durante el recorrido se escucharon consignas vinculadas a la lucha contra los femicidios, la necesidad de fortalecer las políticas públicas y el reclamo por una sociedad más igualitaria.
La convocatoria se desarrolló bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, en consonancia con las actividades realizadas en distintos puntos del país al cumplirse un nuevo aniversario del movimiento que nació en 2015 para visibilizar la violencia machista.

Al finalizar la marcha, distintas representantes de organizaciones e instituciones tomaron la palabra. Entre ellas, Laura Villalba del gremio docente Suteba, quien destacó la importancia de continuar visibilizando las distintas formas de violencia que atraviesan las mujeres y diversidades.
“El silencio también mata. Si habláramos cuando tenemos que hablar, no tendríamos tantas muertes”, expresó durante su intervención.
Villalba también reflexionó sobre el recorrido del movimiento feminista en los últimos años y señaló que, pese a las dificultades, la militancia ha logrado avances. “Hace más de diez años que vengo transitando la militancia feminista. Una palabra que muchas veces ha sido vapuleada sin entender que el feminismo busca la igualdad y no la muerte del varón, como algunos creen”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que cuando se realizó la primera marcha de Ni Una Menos, en 2015, se registraba una víctima de femicidio cada 21 horas. “Han pasado once años y hemos logrado reducir esos números. Parece poco, pero demuestra que luchar sirve”, afirmó.
La referente también puso el foco en la educación como herramienta fundamental para transformar una problemática que definió como cultural, social y política. Destacó el trabajo que se realiza en las escuelas y relató experiencias recientes en espacios educativos donde las historias de violencia siguen estando presentes.
“Sabemos que casi todas hemos atravesado algún tipo de violencia, ya sea psicológica, física, sexual, patrimonial o simbólica. Son situaciones que tienen que ver con relaciones desiguales de poder y que debemos seguir visibilizando”, expresó.
Además, cuestionó el recorte de políticas públicas vinculadas a la prevención y atención de las violencias de género. “Cuando el Estado deja de acompañar estas políticas, quienes terminan perdiendo son los sectores más vulnerables, especialmente las mujeres y las disidencias”, señaló.
Finalmente, Villalba recordó el papel que tuvo Argentina en el surgimiento de una nueva ola feminista a partir de 2015 y llamó a fortalecer la organización colectiva. “Llegó la hora de fortalecernos, de unirnos y de hacer crecer la lucha colectiva para defender los derechos humanos básicos, empezando por el derecho a vivir”, concluyó.
La movilización en Rauch no estuvo ajena a la conmoción generada a nivel nacional por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, un caso que volvió a poner en debate la necesidad de reforzar las herramientas de prevención y protección frente a las violencias de género.






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