domingo 16 de junio de 2024
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Robos en el campo y faenamientos: ¿hasta cuándo?

La sociedad argentina atraviesa momentos difíciles. Muchos de ellos marcados por la violencia cotidiana que sacuden las grandes ciudades, especialmente el conurbano.

Los episodios de inseguridad parecen no tener límites, y si bien desde Rauch los observamos a distancia, es cierto que también en “el pago chico” tenemos nuestros propios problemas.

Por estos tiempos el campo está en la mira de los delincuentes. Los hechos de faenamiento clandestino no se detienen y afectan a productores de diferentes sectores del partido, aunque es cierto que la zona de Egaña sobre la ruta 30, a 20 kilómetros de Rauch en dirección Tandil, parece “tierra de nadie”.

Los hechos se multiplican. Roban periódicamente y hasta dos y tres veces a los mismos productores. Nadie ve nada y a pesar de las denuncias, los hechos no se esclarecen.

La Policía carece de recursos. El Comando de Prevención Rural tiene pocos móviles y escaso personal. El partido de Rauch es muy amplio –en total 435 mil hectáreas- para que un puñado de agentes puedan dar respuestas a las demandas.

En medio, para colmo, las sospechas que recientemente planteó un productor sobre la existencia de “zonas liberadas” y “complicidad” policial.

Lo cierto es que el productor es quien sufre y padece a diarios los hechos de abigeato. Los robos desmedidos de herramientas, repuestos y hasta elementos desde el interior de las viviendas. Desconcertados y abatido. Cansados de perder. Así se califican los propios damnificados. En especial el productor mediano. De menos recursos, de menos capital.

Pero, ¿qué se necesita para revertir este problema? ¿Cuál es el límite? ¿Qué función cumplen las fuerzas de seguridad? ¿Qué tipo de acciones puede tomar el productor?

¿Por qué no se utiliza la tecnología como complemento para prevenir? ¿Cuál es el procedimiento preventivo de parte de la policía para este problema? ¿Es prioritario el tema para las autoridades?

Está claro que el problema es enorme y son demasiadas las preguntas. Quizá la solución podrá llegar con políticas tendientes a resolver en lo inmediato la sucesión de hechos que parecen no tener límites.

Más efectivos, más controles, más estrategias de seguridad y más interacción con la policía rural de la zona. Mas injerencia de la Justicia, para que los procedimientos sean quienes limiten la capacidad delictivas de los ladrones y no les genere mayor impunidad ante la falta de penas ejemplificadoras.

Un ciclo productivo se entiende en su totalidad: no sirve de nada aumentar la producción cárnica cuando en el medio roban y matan muchos animales. No sirve de nada crecer año a año en toneladas de granos cuando al mismo tiempo violentan silobolsas con cereal irrecuperable en muchos casos.

Es un punto preocupante el posible pensamiento de que “en algún momento dejarán de robar”, el mismo es de una pasividad y resignación que asfixia. Hagamos algo para mejor las cosas, busquemos el trabajo en conjunto entre todos los actores para enseñar que es posible desde la coordinación. Es por el bien de todos. Port el bien del campo, por el bien del sector más productivo de Rauch.

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