El rauchense Fabricio Lucio, conductor en la ciudad de Olavarría del ciclo de entrevistas CoNverSo, del portal En Línea Noticias, tuvo esta semana un impactante mano a mano con uno de los protagonistas del motín de la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica, hecho ocurrido en Semana Santa de 1996 y considerado uno de los hechos más violentos en la historia del sistema penitenciario argentino.
La entrevista tiene como eje el testimonio de Marcelo Cortés, quien al momento del levantamiento tenía 27 años y se desempeñaba como jefe de Registro de Internos, una función que lo ubicaba como nexo entre los detenidos y la Justicia, en un contexto marcado por la superpoblación carcelaria y cambios normativos como la ley del “dos por uno”.
En diálogo con Lucio, Cortés reconstruye uno de los momentos más críticos del conflicto, desatado durante Semana Santa. En medio del caos, el ex funcionario decidió ingresar voluntariamente al penal tomado para reemplazar a un compañero herido.
“Yo entré por cambio de rehén el día lunes… fue una decisión mía. Me la jugué por un compañero”, relató.
La magnitud de ese acto fue reconocida incluso por los propios internos: “Ustedes tienen las bolas más grandes porque entraron solos a este infierno”, le dijeron.
Durante los ocho días que permaneció como rehén, Cortés fue testigo de escenas de violencia extrema y del colapso de los códigos internos dentro del penal.
En su testimonio, desmintió algunas versiones difundidas con el paso del tiempo, aunque confirmó la brutalidad de lo vivido. Por aquel entonces las crónicas periodísticas advertían que los presos llegaron a jugar un partido de fútbol con la cabeza de un preso asesinado. “No fue un partido de fútbol, pero sí estaban pateando las cabezas en el piso. Eso lo declaré yo en la causa”, dijo Cortés.

También describió el funcionamiento del denominado “microondas”, el horno de la panadería del penal, donde —según su relato— se hacían desaparecer restos humanos: “Venía una olla grandota tapada con una manta con manchas rojas y un preso me dice: ‘Mirá, ahí va uno para el microondas’”.
Uno de los pasajes más estremecedores surge cuando Cortés recuerda que, durante el cautiverio, le ofrecieron comida sin saber realmente qué estaba consumiendo.
“Me trajeron una bandeja con churrascos y comí… Años después me entero en el juicio de lo que realmente podía ser restos humanos”, contó.
Por entonces se informó que con los restos humanos, los presos hicieron empanadas y las ofrecieron en medio del motín.
En ese contexto, explicó que cualquier intento de escape era prácticamente imposible: “Pensar en una fuga era surrealista; si lograban salir, los rehenes íbamos adelante y éramos hombres muertos”.
A tres décadas del motín de Sierra Chica, el episodio sigue siendo una referencia obligada para entender las fallas estructurales del sistema carcelario argentino.
La revuelta -una de las más recordadas del país- tuvo además como hecho saliente la toma de rehén de la jueza María Malere.
En este especial totalmente recomendado, Fabricio Lucio logra poner en primer plano un testimonio en primera persona que no solo reconstruye el horror vivido, sino que también invita a reflexionar sobre las consecuencias psicológicas para los rehenes y el impacto institucional que dejó uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente.
El ciclo de entrevistas se emite los lunes a las 20 horas. En este caso una mirada íntima y cruda sobre un hecho que aún resuena en la memoria colectiva.





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