domingo 22 de marzo de 2026
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A 50 años del golpe, Graciela Fernández Meijide criticó la posición del Gobierno sobre la dictadura: “Me asusta”

Graciela Fernández Meijide habla con la autoridad singular de una biografía atravesada por la tragedia, la reconstrucción democrática y la política institucional. Madre de Pablo Enrique Fernández Meijide, secuestrado en octubre de 1976 y aún desaparecido, fue una de las referentes de derechos humanos que, tras la dictadura, integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), el organismo creado por Raúl Alfonsín en 1983 para recibir denuncias, reunir pruebas y producir el informe Nunca Más, que fue la base para la condena, en un juicio histórico y ejemplar, a las Juntas Militares.

Su recorrido público no terminó allí. Después de su tarea en la Conadep, Fernández Meijide dio el salto a la política partidaria: fue diputada nacional, senadora, convencional constituyente y ministra de Desarrollo Social. En paralelo, su voz se mantuvo como una referencia ineludible cada vez que la Argentina volvió a discutir memoria, justicia, violencia política y democracia.

Hoy, a los 95 años, sigue activa en la vida pública. Integra el Club Político Argentino, donde figura actualmente como vocal titular, y continúa interviniendo en el debate contemporáneo con la misma disposición a incomodar que la volvió una figura singular dentro del universo de los derechos humanos: lejos de los automatismos partidarios, lejos también de los consensos rituales.

En esta entrevista con Infobae, realizada en vísperas del 24 de marzo, cuando se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar, Fernández Meijide pone el foco menos en la nostalgia conmemorativa que en una conquista política concreta: sostiene que el mayor legado del ciclo abierto en 1983 es que ya no existe en la Argentina una voz seria que convoque a los cuarteles para interrumpir el orden constitucional. En esa definición condensa una lectura histórica muy precisa sobre el papel que cumplieron la derrota de Malvinas, el clima social de hartazgo frente a la violencia y la decisión de Alfonsín de avanzar con un modelo de justicia inédito en el mundo.

Además de la entrevista que le realizó este medio, el próximo martes, cuando se cumple medio siglo del inicio de la dictadura, en “La Tarde de Infobae” -que se emite por Infobae en vivo de 18 a 21-, se difundirá otro reportaje que le realizó el periodista Gonzalo Aziz, y que el anticipo se puede ver en el siguiente video.

En el diálogo que mantuvo con Infobae y que se publica este domingo, Fernández Meijide resalta que la experiencia argentina no puede equipararse sin más con Núremberg. Su argumento es que, a diferencia de aquel antecedente, aquí no hubo una guerra ganada por potencias extranjeras que condenaron a los vencidos por sus atrocidades -que incluyeron el Holocausto-, ni se aplicó pena de muerte, sino que se llevó adelante un proceso institucional impulsado por un gobierno democrático. Una administración que intentó, primero, que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas y, ante el fracaso de esa alternativa, abrió el camino al juicio civil que marcó un punto de inflexión internacional en materia de justicia transicional.

Pero la entrevista no se limita al pasado. Fernández Meijide introduce una advertencia sobre el presente. Dice que la sorprendió y la asustó la actitud de Patricia Bullrich en el Senado ante una votación de condena al golpe y, sin formular una acusación cerrada sobre La Libertad Avanza, sí plantea una alarma más amplia: el riesgo del “pensamiento único”. Su frase es terminante: “El pensamiento único va en contra de la democracia siempre”. La referencia no es casual ni abstracta. En su respuesta aparece incluso una comparación con Daniel Ortega, como ejemplo extremo de degradación autoritaria.

También rechaza de plano la idea de que exista en la Argentina una “memoria incompleta” sobre los años setenta. A su juicio, lo que hicieron las organizaciones armadas fue ampliamente escrito, hablado y reconocido, y considera llamativo que desde el Gobierno se insista con esa discusión cuando, según su mirada, el país debería estar debatiendo educación, derechos republicanos, economía, pobreza y trabajo. En ese punto, una de sus definiciones más filosas recae sobre Victoria Villarruel, a quien califica como “una antigüedad”.

Hay, además, otro tramo de la entrevista particularmente relevante porque toca uno de los debates más sensibles en torno a los juicios de lesa humanidad. Fernández Meijide admite no tener un seguimiento fino de la situación procesal actual de todos los acusados, pero deja fijada una postura de principios: sostiene que una persona mayor de 70 años, y más aún si está enferma, debe acceder al arresto domiciliario. No lo plantea como una concesión política, sino como una consecuencia directa de la defensa de los derechos humanos. “Si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, sería mentira que yo luché por los derechos humanos”, afirma.

/Fuente Infobae

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