lunes 9 de marzo de 2026
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Día de la Mujer: la médica militar Yanina Villiate Porrazzo, una rauchense de 33 años que escribe su propia historia

En el Día Internacional de la Mujer, la historia de la rauchense Yanina Villiate Porrazzo se convierte en un ejemplo de vocación, esfuerzo y compromiso con el servicio público. Con 33 años, se desempeña como Teniente Primero médica del Ejército Argentino, trabaja en el Hospital Militar Central de Buenos Aires y actualmente se encuentra en comisión en el Regimiento de Infantería Mecanizado 25, en la provincia de Chubut.

Hija de Delia Porrazzo y Luis Villiate– Yanina cursó sus estudios secundarios en el Instituto Secundario de Rauch y, a los 17 años, decidió mudarse a Buenos Aires para iniciar su formación universitaria. Allí estudió Medicina en la Universidad de Buenos Aires, dando comienzo a un camino profesional que hoy combina la práctica médica con la carrera militar.

Tras recibirse, eligió especializarse en cardiología. Actualmente transita el último año de la residencia en el Hospital Militar Central, uno de los centros de mayor complejidad del país, donde se forman profesionales de distintas áreas de la salud.

Según le contó a La Nueva Verdad de Rauch, su acercamiento al ámbito militar tiene también un componente personal. En su familia siempre estuvo presente el recuerdo de la Guerra de Malvinas. Su padre -Luis Villiate– fue notificado por el ejército argentino en 1982 en medio del conflicto bélico con Gran Bretaña para incorporarse, aunque finalmente no llegó a viajar. Ese recuerdo, transmitido con orgullo en su casa, terminó influyendo en su decisión.

“Cuando empecé a averiguar hospitales para hacer la especialidad apareció la posibilidad del Hospital Militar. Me atrajo mucho el nivel de profesionales y la complejidad del hospital, pero también la idea de que uno no solo es médico, sino que forma parte de una institución con vocación de servicio”, explicó.

En ese sentido, destacó que la medicina dentro del ámbito militar tiene características particulares. Además de la atención médica habitual, los profesionales pueden participar en tareas de asistencia en situaciones especiales, como catástrofes naturales o misiones humanitarias.

“Es un tipo de medicina que a veces se desarrolla en contextos distintos al hospitalario, donde hay que adaptarse y trabajar mucho en equipo”, señaló.

MEDICINA Y VOCACIÓN DE SERVICIO

Además del trabajo hospitalario, la carrera militar implica una dimensión adicional para quienes integran el sistema de salud de las Fuerzas Armadas.

“Uno no solo es médico, también es militar. Se atiende a personas que sirven y protegen al país, y eso implica una vocación de servicio muy fuerte”, explicó.

Esa función también abre la puerta a escenarios distintos a los de un hospital tradicional. Los médicos militares pueden participar en misiones humanitarias o tareas de asistencia ante catástrofes naturales, donde el Ejército brinda apoyo a comunidades afectadas.

“Es una medicina que a veces se ejerce en contextos desafiantes, fuera del ámbito hospitalario. Hay que trabajar mucho en equipo y adaptarse a situaciones especiales”, destacó.

FORMACIÓN MILITAR

El camino para convertirse en médico militar también incluye una etapa de formación en el Colegio Militar de la Nación, donde los residentes permanecen entre dos y cuatro meses antes de iniciar su especialización.

Allí comparten entrenamiento y formación con médicos de distintas especialidades, generando un fuerte vínculo entre compañeros.

“Se forma un grupo con mucha camaradería. Siempre hay alguien dispuesto a ayudar y eso después facilita mucho el trabajo interdisciplinario dentro del hospital”, explicó.

Al finalizar esa etapa, los profesionales egresan con el rango de Teniente Primero médico, grado que hoy ostenta Yanina Villiate Porrazzo.

DESTINO EN UNA UNIDAD HISTÓRICA

Como parte de la formación de los médicos militares, los residentes del último año realizan una comisión de un mes en distintas unidades del Ejército. En su caso, el destino fue el Regimiento de Infantería Mecanizado 25, ubicado en la ciudad de Sarmiento, en la provincia de Chubut a unos 200 kilómetros de Comodoro Rivadavia.

Se trata de una unidad con una fuerte carga histórica, ya que fue la primera del Ejército Argentino en pisar territorio de las Islas Malvinas durante la Operación Rosario en 1982. Por ese motivo, dentro del regimiento se respira un profundo respeto por la historia y por quienes participaron del conflicto.

“Cuando llegué me llamó mucho la atención que en varios lugares aparece la frase ‘Cuna de héroes’. Acá la historia de Malvinas se vive con mucho orgullo”, relató.

“Para mí es un orgullo que me haya tocado este destino, también por lo que significaba Malvinas en las conversaciones con mi papá”, expresó.

La unidad también es conocida como el “Bravo 25”, un nombre que —según cuentan dentro del propio regimiento— fue utilizado por las fuerzas británicas durante la guerra debido a la resistencia que encontraron frente a los soldados argentinos.

Durante su estadía, Yanina acompaña las actividades cotidianas de la unidad, brindando asistencia médica y conociendo de cerca el trabajo de los soldados en una unidad de combate.

Su historia refleja el camino de una profesional que eligió poner sus conocimientos al servicio del país, un motivo de orgullo para Rauch y que pone en valor el rol de la mujer, en una fecha que reconoce el aporte y el compromiso de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.

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