El Gobierno nacional intenta avanzar con una negociación que puede tener impacto directo en las facturas de gas de millones de usuarios. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, se reunirá con los gobernadores del Norte Grande para avanzar en la creación de una denominada “zona cálida”, mientras busca respaldo político para modificar el actual régimen de Zona Fría.
La propuesta oficial contempla establecer un esquema de beneficios en las tarifas eléctricas para las provincias del NEA y NOA, donde las altas temperaturas durante el verano generan un fuerte incremento en el consumo de electricidad. El reclamo de los gobernadores de esas regiones lleva varios años y ahora podría transformarse en una pieza clave de la negociación política del Gobierno.
El encuentro está previsto para este martes a las 15.30 en la Casa Rosada y contará también con la presencia de la secretaria de Energía, María del Carmen Tettamanti. El objetivo será acercar posiciones con los diez gobernadores del Norte Grande y conseguir respaldo para el proyecto energético impulsado por la administración de Javier Milei.
¿Qué tiene que ver la Zona Fría?
La negociación tiene una contracara que genera preocupación en numerosos municipios bonaerenses: la intención del Gobierno de reducir el régimen de Zona Fría, que actualmente permite acceder a descuentos en las facturas de gas.
En la provincia de Buenos Aires, el beneficio alcanza actualmente a 94 municipios y alrededor de 1,24 millones de hogares, aproximadamente el 20% de los usuarios bonaerenses. Si el proyecto avanza, los hogares alcanzados podrían afrontar aumentos de entre 40% y 100% en sus facturas, según la situación particular de cada usuario y el nivel de subsidio que conserve.
Desde el Gobierno argumentan que la modificación permitiría reducir el gasto en subsidios. Según la información publicada por DIB, el objetivo es generar un ahorro de alrededor de $250.000 millones, tomando como referencia lo destinado por el Estado durante el año pasado.
Una negociación con fuerte contenido político
La estrategia de Santilli apunta a conseguir que los gobernadores del Norte Grande acompañen en el Senado los cambios a la Zona Fría. A cambio, el oficialismo busca abrir el camino para discutir por separado un régimen que contemple beneficios para las provincias con temperaturas elevadas.
En el Norte Grande reclaman una tarifa eléctrica diferencial que permita compensar el mayor consumo durante los meses de calor. Una de las iniciativas planteadas contempla descuentos de hasta el 50% para sectores de menores ingresos.
La discusión, por lo tanto, excede la cuestión energética: se trata también de una negociación política para conseguir los votos necesarios en el Senado.
Mientras el oficialismo intenta avanzar con el proyecto, sectores del peronismo buscan convencer a senadores de distintas provincias para impedir que se reduzca el beneficio de la Zona Fría. En paralelo, intendentes del interior bonaerense vienen expresando su rechazo y reclamando que sus municipios continúen incluidos en el régimen.
La definición será especialmente sensible para las familias bonaerenses que utilizan gas para calefaccionarse durante el invierno, porque una reducción de los descuentos implicaría un incremento significativo en el costo final de las facturas.
La negociación que encabeza Santilli abre así una discusión que combina subsidios, tarifas, necesidades regionales y una puja política por los votos del Senado. El Gobierno busca reducir el gasto estatal y, al mismo tiempo, ofrecer una respuesta a los reclamos históricos del Norte. El costo de ese acuerdo podría recaer, en parte, sobre los usuarios que actualmente cuentan con el beneficio de la Zona Fría.





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