Desde las primeras horas de la madrugada, miles de personas se congregaron en las inmediaciones del santuario de Liniers para celebrar el día de San Cayetano.
Esas imágenes en diferentes formas se multiplicaron a lo ancho y largo del país. En Rauch la procesión y misa se concretó en la Capilla que lleva el nombre de San Cayetano, Patrón del pan y el trabajo.
Desde hace años se trata de una fecha signada por la devoción y la gratitud, donde la marea humana renueva en el país sus plegarias por pan y trabajo digno.
En el marco de la celebración del denominado santo de la Providencia y una de las figuras de mayor devoción popular en la Argentina, el padre Estanislao Fariña, párroco de la Iglesia San Pedro Apóstol de Rauch, reflexionó sobre el significado de esta fecha y el mensaje que representa para quienes atraviesan dificultades.
Fariña destacó especialmente el crecimiento de la devoción a San Cayetano en Rauch y el surgimiento de la capilla que lleva su nombre, espacio que, según señaló, fue construido con el esfuerzo y el compromiso de los vecinos de la comunidad.
“No es solamente pedirle a Dios, sino pedirle a Dios que, con el esfuerzo de cada uno, podamos alcanzar aquello que solos no logramos”, expresó el sacerdote al referirse al significado de la jornada.
Para el padre Fariña, San Cayetano representa una figura estrechamente vinculada con la caridad, la ayuda a quienes más lo necesitan y la posibilidad de encontrar en el trabajo un camino para superar las dificultades.
El sacerdote explicó que la devoción adquirió una dimensión particular en la Argentina, donde San Cayetano es reconocido popularmente como el santo del pan y del trabajo. Si bien aclaró que no existe un nombramiento universal del Vaticano que lo establezca oficialmente como patrono del trabajo, señaló que la devoción popular fue construyendo esa identificación a partir de distintos aspectos de su vida y de su obra.
“San Cayetano creó instituciones para asistir a los más pobres y promovió el trabajo digno como un camino para salir de la pobreza. Enseñaba que nadie debía perder la esperanza ante las dificultades”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que la figura del santo se convirtió para muchas personas en un refugio espiritual, tanto para quienes atraviesan situaciones de desempleo o necesidad como para aquellos que se acercan a agradecer.
“Es algo que surge del corazón de la gente, como si Dios, a través de otra persona que está en comunión con Él, pudiera ayudarnos. Es una dimensión que trasciende aquello que podemos ver”, reflexionó.
El trabajo como parte de la dignidad humana
Durante la entrevista, Fariña puso especial énfasis en el valor del trabajo como elemento fundamental para la realización de la persona.
Consideró que, en un contexto marcado por los cambios tecnológicos y la automatización, es necesario seguir pensando el trabajo no solamente como una forma de obtener ingresos, sino también como un bien que permite a las personas desarrollarse y aportar a la comunidad.
“El trabajo es un bien para la persona humana, es parte de su dignidad. Poder tener acceso al trabajo y también poder crear fuentes de trabajo es un bien concreto”, afirmó.
Finalmente, el párroco dejó un mensaje para quienes atraviesan dificultades y encuentran en San Cayetano un motivo de esperanza.
“Dios, a través de los santos, nos ayuda para que podamos crecer en verdadera caridad entre todos, especialmente estando cerca de quien menos tiene. Y también para poder realizarnos en el bien a través del trabajo”, expresó.
Así, la celebración de San Cayetano volvió a reunir en Rauch la fe, la esperanza y el pedido por trabajo, pero también una invitación a mirar al otro y comprender que, detrás de cada necesidad, existe una comunidad que puede aportar su propio “granito de arena”.




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