La historia se repite y ya parece un ritual del verano. Como cada mes de enero, las altas temperaturas aprietan y el consumo de agua potable en Rauch se dispara hasta alcanzar cifras récord. Este año no es la excepción. Los números vuelven a encender señales de alarma. Cada enero en la ciudad se consumen entre 12 y 13 millones de litros de agua por día, un nivel inédito que deja al descubierto un uso desmedido del recurso y la debilidad de los controles.
El viernes pasado se dio un hecho atípico pero previsible en este contexto: Rauch se quedó sin agua durante varias horas. El motivo fue claro y directo: el tanque se vació por el consumo excesivo, en medio de una ola de calor que no da tregua y con un escenario agravado por la falta de lluvias.
La situación ya se había vivido en años anteriores. El agua potable de red se utiliza para todo: consumo, riego de parques y jardines, lavado de veredas y autos, y llenado de piletas. En muchos casos, sin ningún tipo de restricción ni medición que limite el abuso.
Para dimensionar el impacto, un millón de litros equivalen a un tanque completo de agua. De acuerdo a los días y las temperaturas, los tanques suelen vaciarse varias veces al día.
Según había explicado José López, el problema no pasa solo por el calor sino por la falta de conciencia. “La gente riega los parques, pone regadores, se usa el agua para las piletas. El uso es excesivo y se llegan a gastar hasta 500 mil litros de agua por noche”, detalló.
El funcionario había advertido además que, si bien el servicio está garantizado, pueden registrarse bajas de presión. El viernes pasado la cosa cambió. Durante más de 4 horas la ciudad -o gran parte de ella- se quedó sin agua potable. La situación podría repetirse si el uso indebido sigue presente.
Se estima que la mitad del consumo diario se pierde en riego, llenado de piletas, lavado de autos y veredas, sumado al derroche por pérdidas en canillas y conexiones domiciliarias. A esto se suma un factor clave: la ausencia de medidores y controles efectivos que permitan regular el consumo.
Desde el gobierno municipal hubo anuncios de controles, pero en la práctica fueron débiles e imperceptibles. Mientras tanto, el consumo sigue creciendo y el recurso más vital queda atrapado entre la irresponsabilidad individual y la falta de decisiones firmes para poner límites. En Rauch, el agua alcanza… hasta que se vacía el tanque.





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