jueves 22 de enero de 2026
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Ganadería y calor extremo: cómo sostener la producción y evitar pérdidas en verano

Las olas de calor dejaron de ser episodios aislados y hoy forman parte del escenario habitual de la ganadería argentina. Frente a este contexto, el manejo del agua, la disponibilidad de sombra y el monitoreo del rodeo se vuelven factores clave para sostener la producción y reducir pérdidas, tanto en sistemas de cría como de recría y engorde a corral.

Especialistas del INTA advierten que el estrés térmico impacta directamente en el bienestar animal, reduce el consumo de alimento, afecta la ganancia de peso y compromete la eficiencia reproductiva. Anticiparse a estos efectos es fundamental para atravesar el verano sin sobresaltos.

El agua, el principal factor limitante en verano

“El agua es el principal recurso que tiene el bovino para regular su temperatura corporal”, explicó Sebastián Maresca, especialista del INTA Cuenca del Salado. En condiciones normales, una vaca adulta consume entre 40 y 50 litros diarios, pero cuando la temperatura supera los 30 grados ese consumo puede trepar a 60 o incluso 70 litros durante una ola de calor.

El tipo de alimentación también influye: con forrajes verdes, que aportan humedad, el consumo de agua de bebida suele ser menor, mientras que, con pasto seco, rastrojos o dietas de feedlot, el animal depende casi exclusivamente del bebedero. En estos casos, el agua suele transformarse en el principal factor limitante del sistema.

Desde el INTA recomiendan asegurar bebederos accesibles, con al menos 5 a 7 centímetros lineales por animal durante el verano, para evitar amontonamientos y competencia. Además, los reservorios deben dimensionarse para los picos de consumo estival y no para el promedio anual. Un rodeo de 200 vacas puede demandar hasta 16.000 litros diarios en jornadas de calor extremo.

Esta realidad también se refleja en la experiencia de campo. Cristian Jodor, que administra la estancia El Resueyo, en el partido de Rauch, incorporó un sistema de bombeo con energía solar en complemento de los molinos tradicionales para asegurar el abastecimiento:

“Con el asesoramiento de Sinergia Solar, garantizamos 30 mil litros de agua por día ya que el riesgo de no tener agua puede tirar por el piso todo el trabajo de un año”, señaló. Gracias a esta inversión, pudo aumentar la carga del campo y mejorar la productividad: “Mejoramos potreros y pasturas, y logramos quintuplicar la carga del lote. La inversión se amortiza con un ternero por año durante cuatro años”.

Tecnología para anticiparse y reducir riesgos

En los últimos años, la tecnología comenzó a jugar un rol cada vez más importante en el manejo del agua y el rodeo. Hoy existen sensores que miden el nivel de los tanques y el funcionamiento de los bebederos, enviando alertas en tiempo real al celular. Estas herramientas permiten detectar fallas o consumos anormales antes de que el problema impacte sobre los animales.

Otro recurso en crecimiento es el monitoreo remoto mediante cámaras, especialmente útil durante el verano. “Permiten observar el movimiento del rodeo y lo que ocurre en los bebederos sin necesidad de recorrer el campo todos los días”, explicó Maresca. Las cámaras funcionan de manera autónoma, tienen gran alcance y pueden cubrir amplias superficies con uno o pocos equipos.

Gustavo Ormaechea ya instalo 5 cámaras en distintos establecimientos y destacó el valor práctico de esta tecnología: “Cuando no podemos recorrer los lotes porque estamos trabajando en otro lugar o por las lluvias, las cámaras nos permiten ver que los animales tengan agua y anticiparnos a cualquier inconveniente”.

La sombra, una aliada para el bienestar animal

La falta de sombra incrementa el estrés térmico y obliga a los animales a gastar más energía para regular su temperatura. Según datos del INTA, las vacas que no cuentan con sombra pueden beber entre un 15 y un 25 % más de agua que aquellas que sí la tienen, simplemente porque acumulan más calor corporal y reducen el tiempo de consumo de alimento.

Ensayos y experiencias en sistemas de engorde muestran que la sombra artificial mejora el bienestar animal y ayuda a sostener el consumo durante las horas de mayor radiación. Por eso, los especialistas recomiendan asegurar entre 4 y 6 metros cuadrados de sombra por vaca.

Juan Amespil, productor local, eligió incorporar este sistema y destacó sus beneficios: “Hay días con sensación térmica de 25 grados en adelante y las vacas pasan las peores horas en la sombra. Además, es un sistema trasladable: lo enganchas con la camioneta y lo llevas a otro lote según la necesidad”.

Colaboración INTA Cuenca del Salado

Juan Amespil, productor local.

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