sábado 20 de julio de 2024
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Javier Milei está empecinado en ahogar financieramente a Axel Kicillof

Previo a ponerse la banda presidencial, Javier Milei ya había elegido a Axel Kicillof como su antítesis. A seis meses de Gobierno, el presidente y el Gobernador ya no tienen disimulo en disimular su enemistad, sin embargo, las condiciones de juego impuestas por Milei repercuten directamente en la Provincia.

Como señaló La Tecla en su última edición, el juego de sacar piezas para ver quién cae primero encierra la contradicción de que ambos necesitan el uno del otro para mantenerse en pie. No hay posibilidades de sostenerse en el sillón de Rivadavia si la provincia de Buenos Aires explota, y no habría para el peronismo chances concretas de volver al poder en lo inmediato en caso de un traspié institucional de Milei.

En este contexto, lo económico y lo político operan en simultáneo para sostener la contienda discursiva y la confrontación de modelos. En el primer aspecto, Milei busca disciplinar con un ajuste brutal que ahoga a las provincias, y Buenos Aires resulta la más perjudicada. “Como dijo Kicillof, el Gobierno Nacional está llevando adelante un plan sistemático de asfixia sobre el pueblo de la Provincia”, se quejó en las redes sociales el ministro de Economía bonaerense, Pablo López.

También subrayó que “el ajuste es un círculo vicioso, porque destruye el desempeño tributario”. El nulo envío de recursos por fuera de los obligados por coparticipación y la retracción en la actividad económica, que se traduce en la baja de recaudación, son demasiado para una jurisdicción siempre necesitada de dinero.

Sin embargo, el Ejecutivo provincial hace esfuerzos por no seguir discontinuado planes ya arraigados en el imaginario social, como debió hacer, por ejemplo, con el subsidio para viaje de egresados; aplica herramientas que le permiten un flujo de financiamiento que no poseía años atrás; y mantiene obras públicas, debido a un cronograma de desembolsos ya acordado con los organismos multilaterales.

¿CORRE ALGÚN RIESGO EL PAGO DE SALARIOS?

En el Gobierno aseguran que por el momento no, aunque tampoco niegan que con este ritmo de ahorcamiento financiero las cosas puedan complicarse, sobre todo cuando hay por delante un importante vencimiento de deuda en septiembre, que representa casi un aguinaldo más. Para hacer frente a ese compromiso, Kicillof necesitará de la buena voluntad de Milei.

El default o la imposibilidad de poder pagar los sueldos en alguna oportunidad serían un golpe tremendo para el mandatario bonaerense, pero también lo serían para el jefe de Estado. Es imposible imaginar una Provincia explotada sin un impacto letal para la administración nacional.

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