La militante por los derechos humanos Adriana Metz, hija de desaparecidos durante la última dictadura militar, hará uso este martes de la Banca Abierta en la sesión del Concejo Deliberante de Rauch, prevista para las 20 horas.
La actividad fue solicitada por la CTA Regional Arbolito, en el marco de las acciones conmemorativas por los 50 años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, una fecha clave en la memoria histórica argentina.
Adriana es hija de Graciela Alicia Romero y Raúl Metz, ambos desaparecidos por el accionar del terrorismo de Estado. Su historia personal está profundamente ligada a uno de los capítulos más dolorosos de la última dictadura.
La historia de Graciela y Raúl
Graciela Alicia Romero nació en 1952 y era conocida entre sus allegados como “Peti”. Estudió Economía hasta que decidió involucrarse activamente en la militancia política.
Raúl Metz, por su parte, nació en Bahía Blanca el 24 de agosto de 1953. Sus amigos lo apodaban “El Melli” porque tenía un hermano gemelo. Provenía de una familia numerosa: eran diez hermanos. Su padre era ferroviario y militante comunista.
Ambos se conocieron militando, se enamoraron y formaron una familia. Con el avance de la represión en Bahía Blanca, decidieron abandonar la ciudad y buscar refugio en Cutral-Có. Sin embargo, la persecución de la dictadura también llegó hasta allí.
En 1975 nació su primera hija, Adriana Elisa, mientras ambos militaban en el PRT-ERP.

El 16 de diciembre de 1976, el matrimonio fue secuestrado en Cutral-Có por un grupo de tareas del Ejército, delante de su hija de apenas 13 meses. Su primer destino fue el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita de Neuquén. Para enero de 1977 ya habían sido trasladados a “La Escuelita” de Bahía Blanca, que funcionaba en el Comando del V Cuerpo del Ejército.
Testimonios de sobrevivientes señalaron que, durante su cautiverio, Graciela —que cursaba un avanzado embarazo— era obligada a caminar alrededor de una mesa diez vueltas por día, con los ojos vendados y sosteniéndose para no caer.
El 17 de abril de 1977 dio a luz a su hijo en una casilla rodante ubicada en el patio del centro clandestino. El parto fue asistido por dos guardias. Una semana después fue retirada del lugar y desde entonces permanece desaparecida.
En el caso de Raúl Metz, algunos testigos declararon que lo mantenían gran parte del día acostado, con las manos atadas a la espalda. A fines de enero de 1977 habría sido “trasladado” nuevamente a Neuquén. Hasta hoy continúa desaparecido.
La búsqueda y el reencuentro
El bebé nacido en cautiverio fue apropiado por un integrante de la Marina y criado en la Ciudad de Buenos Aires. Sus apropiadores ya fallecieron y, hasta el viernes pasado, el hombre desconocía su verdadera identidad y también que tenía una hermana que lo había buscado durante décadas.
Tras 48 años de búsqueda, Adriana logró finalmente encontrar a su hermano en julio de 2025, un hecho que fue celebrado por organismos de derechos humanos y que volvió a poner en valor la lucha por la memoria, la verdad y la identidad.
Actualmente Adriana vive en Mar del Plata con sus dos hijos y forma parte de Abuelas de Plaza de Mayo, organización dedicada a la restitución de identidad de los niños apropiados durante la dictadura.
Su presencia en el Concejo Deliberante se inscribe en las actividades de reflexión y memoria que se realizan en todo el país en la antesala de un nuevo aniversario del golpe de Estado, con el testimonio de una vida marcada por la búsqueda de verdad y justicia.





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