La decisión del intendente Maximiliano Suescun de relevar al comisario inspector Diego Lemma de la conducción de la Policía Comunal de Rauch no fue una determinación que surgió de un día para otro. Detrás del cambio hubo dudas que, puertas adentro del Gobierno municipal, ya estaban planteadas desde hacía varios meses y que finalmente terminaron desembocando en la salida del jefe policial.
Según pudo reconstruir La Nueva Verdad de Rauch, Suescun le comunicó personalmente a Lemma que sería relevado porque “no era el perfil” que el Ejecutivo pretendía para la conducción de la Policía local. Entre los argumentos expuestos apareció también la falta de un nivel de proximidad con la comunidad que el Gobierno considera necesario para quien conduce la fuerza en Rauch.

La definición adquiere particular relevancia porque Lemma no llegó a Rauch por casualidad. En marzo de 2025, cuando se desempeñaba como director de Seguridad municipal, Walter Caballero había propuesto su llegada para hacerse cargo de la Policía Comunal.
Un año después, aquel hombre que había sido considerado apropiado para conducir la dependencia dejó de reunir, para el mismo Gobierno municipal, las condiciones necesarias para permanecer en el cargo.
Una decisión que se demoró
Las dudas sobre la continuidad de Lemma habían comenzado a circular con anterioridad y fueron anticipadas por este medio a comienzos de año, cuando se produjo otro episodio que dejó expuestas diferencias y dificultades en la conducción de la seguridad local.
En aquel momento, el Gobierno municipal no logró resolver de manera satisfactoria una situación interna que terminó con el alejamiento del comisario Gabriel Sosa, quien había llegado junto a Lemma.

En medio de diferencias poco claras, Sosa optó por alejarse. En el Municipio había quienes pretendían retenerlo, pero ante la demora de semanas, Sosa optó dejar Rauch. Tenía acordado de palabra su pase a la DDI Azul, pero finalmente terminó siendo trasladado a la Departamental de Bolívar. Aquella salida generó interrogantes y, con el paso del tiempo, quedó como uno de los antecedentes que marcaron el deterioro de una estructura policial que había comenzado con otra expectativa.
Lo que resulta llamativo es que, si las objeciones sobre el funcionamiento y el perfil de la conducción ya estaban presentes, al Gobierno municipal le llevó aproximadamente ocho meses transformar esas dudas en una decisión concreta.
Del respaldo al relevo
La historia también muestra una contradicción política: Lema fue promovido cuando el Gobierno municipal buscaba fortalecer la conducción policial y ahora es apartado precisamente porque, según la explicación oficial, no encaja con el perfil que Suescun pretende para la Policía de Rauch.
El argumento de la falta de proximidad con los vecinos es especialmente significativo. La Policía Comunal tiene, por definición, un componente territorial y comunitario muy fuerte. Por eso, la relación con los vecinos, las instituciones y las autoridades municipales aparece como un elemento central para evaluar la conducción.
La pregunta que queda abierta es por qué esa característica no fue advertida o considerada determinante cuando se decidió su llegada en marzo de 2025.
Desde el Municipio no se ofrecieron detalles pormenorizados de la decisión. El cambio de conducción de la Policía Comunal obliga a preguntarse si la decisión llega como consecuencia de una evaluación largamente postergada o como una respuesta política frente a la necesidad de mostrar cambios en materia de seguridad.
Suescun eligió finalmente avanzar con el relevo y buscar otro perfil. El nombre de Carlos Gabriel Sena tomó fuerza rápidamente y, finalmente, esta semana asumirá al frente de la Policía Comunal.
Una decisión política que llega tarde
Más allá de los nombres, la discusión de fondo excede la salida de un comisario. El Gobierno municipal tenía información, evaluaciones y señales internas sobre el funcionamiento de la conducción policial. Sin embargo, necesitó varios meses para tomar una decisión que finalmente justificó en la necesidad de contar con un jefe de otro perfil.
El interrogante político es inevitable: si Lemma ya no representaba el modelo de Policía que Suescun buscaba para Rauch, ¿por qué se esperó tanto para reemplazarlo?
La seguridad requiere conducción, previsibilidad y planificación. Los cambios de jefatura pueden ser necesarios, pero también deberían responder a evaluaciones claras y oportunas, especialmente cuando se trata de una función tan sensible.
La llegada de Sena abrirá ahora una nueva etapa. El Gobierno municipal tendrá que demostrar que no se trata solamente de cambiar un nombre, sino de corregir aquello que durante meses no funcionó como se esperaba.
Y, sobre todo, tendrá que recuperar algo que Suescun marcó como argumento para remover a Lemma: la proximidad con la comunidad, transparencia y respuestas a viejos problemas irresueltos.






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