El exlíder venezolano de 63 años Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados hasta el tribunal del Distrito Sur de Nueva York para la lectura de los cargos que les imputan por narcotráfico y otros delitos.
La pareja fue capturada en Caracas y trasladada a EE.UU. por fuerzas especiales de ese país durante un operativo la madrugada del sábado que incluyó ataques armados sobre distintas instalaciones militares.
Maduro accedió a la sala del tribunal del Distrito Sur de Nueva York -la misma donde juzgaron y condenaron a Sean “Diddy” Combs hace solo unos meses- ataviado con un uniforme de prisionero azul marino y naranja, pantalones kaki y con los pies encadenados. Cilia Flores compareció con un uniforme similar.
Ninguno de ellos tenía las manos esposadas, lo que permitió a Maduro saludar a su abogado Barry Pollack, que es el letrado de Julian Assange, mientras su esposa está representada por Mark Donnelly, jurista especializado en delitos económicos y exfiscal del Departamento de Justicia.

QUÉ OCURRIÓ EN LA AUDIENCIA
La comparecencia de Maduro y su esposa ante el tribunal estuvo marcada por momentos tensos e interesantes detalles.
El sonido de los grilletes del expresidente venezolano se escuchaba antes de que entrara a la sala, donde se giró, asintió y pareció decir “buenos días” a varias personas entre el público, según relata la periodista de BBC Madeline Halpert, que formó parte del reducido grupo de informadores con acceso a la sala.
Tras dar comienzo a la audiencia, el juez Alvin Hellerstein, de 92 años de edad, pidió al acusado que confirmara que efectivamente era Nicolás Maduro.





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