Profundo pesar generó en la comunidad el fallecimiento de Daniel Ruda. La noticia se conoció en las últimas horas. Ruda tenía 72 años de edad y estaba hospitalizado a consecuencia de problemas de salud.
Hijo único del matrimonio conformado por Roberto Ruda y Susana Canosa, Daniel pertenecía a una familia estrechamente vinculada a la historia productiva y social de la ciudad. Su padre fue representante de Barraca Pérez y desarrolló una reconocida actividad comercial en el rubro, mientras que la familia tuvo una fuerte presencia social local.
Ruda pasó su infancia en una vivienda ubicada sobre la avenida Belgrano y cursó sus estudios primarios en el Instituto Inmaculada Concepción. Más tarde completó la educación secundaria en el Instituto Secundario de Rauch. Sin embargo, fue el campo el lugar que marcó su vida y definió su identidad.
Desde muy joven eligió desarrollarse en el ámbito rural, donde encontró su lugar en el mundo. En una chacra de pequeñas dimensiones y a escasos minutos de la ciudad, Daniel construyó gran parte de su historia personal, siempre ligado a la actividad ganadera y a las costumbres tradicionales que tanto valoraba. Allí transcurrieron sus días, en contacto permanente con la naturaleza, los animales y las tareas propias del campo.
Su apego a las tradiciones gauchas fue una de las características que lo distinguieron. Participó durante años en desfiles y celebraciones criollas, integrando distintas agrupaciones tradicionalistas. Su presencia era habitual en eventos destinados a mantener viva la cultura rural y las costumbres que distingueron al hombre de campo.
Además, desarrolló una verdadera pasión por las antigüedades. A lo largo de los años reunió una importante colección de recados, planchas antiguas, pilchas de caballo y numerosos objetos vinculados a la historia del trabajo rural. El valor de ese patrimonio lo llevó incluso a compartirlo con la comunidad a través de exposiciones realizadas en el Centro Cultural Vieja Usina, donde exhibió piezas de gran interés histórico, entre ellas antiguas. Entre su colección se llegaron a destacar máquinas desgranadoras de maíz y sembradoras.
Otra de sus pasiones fue la avicultura. Colaboró con exposiciones de aves y con el Club Avícola, aportando conocimientos y experiencia en la crianza de ejemplares de exposición, una actividad que desarrolló con entusiasmo.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre de palabra, respetado por su conocimiento del campo y por su permanente disposición al diálogo. Dueño de un carácter afable, cultivó amistades entrañables no sólo en Rauch sino también en distintos distritos de la región, donde supo ganarse el reconocimiento.
Buen anfitrión, disfrutaba de las reuniones, las largas conversaciones y los relatos cargados de anécdotas. Sus historias, muchas veces exageradas con el humor propio de quien sabe captar la atención de los demás, formaban parte de encuentros que hoy permanecen en la memoria de quienes compartieron momentos junto a él.
Con su partida, se marcha un hombre profundamente identificado con la vida rural, las tradiciones y el patrimonio cultural del distrito. Su legado permanecerá en el recuerdo de familiares, amigos y de todos aquellos que encontraron en Daniel Ruda a una persona auténtica, apasionada por sus raíces y comprometida con preservar la historia y las costumbres de la comunidad.






![COOPERATIVA AGROPECUARIA E INDUSTRIAL DE RAUCH[41]](https://lanuevaverdadderauch.ar/wp-content/uploads/2025/04/COOPERATIVA-AGROPECUARIA-E-INDUSTRIAL-DE-RAUCH41.jpg)





![HOURCADE[74]](https://lanuevaverdadderauch.ar/wp-content/uploads/2025/04/HOURCADE74.jpg)

