El hantavirus es una enfermedad viral poco frecuente, pero de alta letalidad, que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias por el aumento de casos registrados en el último año, especialmente en la provincia de Buenos Aires. La preocupación se centra no solo en la gravedad del cuadro clínico, sino también en la dificultad de detección temprana y en la alta mortalidad asociada a la enfermedad.
La transmisión del hantavirus se produce principalmente en ámbitos rurales o semi rurales, a partir del contacto con ambientes contaminados por roedores silvestres infectados, especialmente a través de la inhalación de partículas presentes en la orina, saliva o excrementos secos. Una vez contraída, la infección puede evolucionar hacia un síndrome pulmonar grave, que requiere atención médica inmediata.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fiebre alta, dolores musculares, cefalea, tos y dificultad respiratoria. En muchos casos, el cuadro puede confundirse inicialmente con una gripe fuerte, lo que retrasa la consulta y agrava el pronóstico.
Según datos oficiales, durante 2025 se confirmaron 77 casos de hantavirus a nivel nacional, con una tasa de mortalidad cercana al 30%, lo que equivale a 23 fallecimientos. En la provincia de Buenos Aires se registraron 32 casos, de los cuales 11 fueron fatales, un incremento significativo si se compara con los últimos tres años. Este escenario encendió las alarmas en el sistema de salud y motivó el refuerzo de las estrategias de prevención y vigilancia.
Recomendaciones y medidas de prevención
Desde los municipios y el Ministerio de Salud bonaerense insisten en la necesidad de extremar las medidas preventivas, sobre todo en zonas rurales y periurbanas. Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Mantener limpios los espacios domiciliarios y peridomiciliarios.
- Evitar la acumulación de residuos, leña, chatarra o materiales que puedan servir de refugio para roedores.
- Ventilar adecuadamente galpones, depósitos y viviendas cerradas antes de ingresar.
- Utilizar protección personal (guantes y barbijo) al limpiar espacios donde pudo haber presencia de roedores.
Las autoridades sanitarias remarcan que la información clara, la detección temprana de los síntomas y la consulta médica inmediata son claves para reducir el riesgo de contagio y evitar desenlaces fatales.
Vigilancia, prevención y una señal de alerta
El avance de los casos de hantavirus en distintos puntos de la provincia durante el inicio de 2026 volvió a poner en foco una enfermedad poco habitual, pero de consecuencias graves cuando no se detecta a tiempo. Si bien por el momento se descarta la existencia de un brote, la confirmación de cuatro muertes en pocas semanas refuerza la necesidad de sostener la vigilancia epidemiológica y profundizar las acciones preventivas.
Desde el sistema de salud bonaerense subrayan que la clave está en el trabajo territorial, el cuidado de los ambientes rurales y domiciliarios, y la articulación entre los distintos niveles del Estado. En ese marco, sostienen que la prevención y la concientización siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir riesgos y evitar nuevas pérdidas.





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