La costilla de cerdo es un corte que combina hueso y carne en un equilibrio perfecto, con una textura tierna, grasa bien infiltrada y un sabor que se potencia de manera notable al contacto con el fuego. Ideal para quienes buscan sumar variedad al asado y romper, aunque sea por un rato, con la hegemonía de la carne vacuna en la parrilla.
Entre sus principales virtudes se destacan su jugosidad natural, una cocción relativamente rápida y la versatilidad para admitir marinados, salsas o glaseados. Además, ofrece un dorado atractivo que conquista desde lo visual apenas se apoya sobre los fierros calientes.
Desde lo nutricional, la costilla de cerdo aporta proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B, minerales como hierro y zinc, y una cantidad moderada de grasa que realza el sabor. Combinada con ensaladas frescas o vegetales grillados, se convierte en una opción equilibrada y completa para el almuerzo del domingo.
A diferencia del pechito de cerdo, que suele presentar una capa de grasa más marcada y requiere una cocción prolongada a fuego bajo para lograr su terneza ideal, la costilla ofrece una textura más liviana, menos grasosa y un sabor más suave. Es una alternativa “intermedia”, perfecta para quienes buscan escapar tanto de los cortes demasiado magros como de los más pesados.
Mientras el pechito se luce en piezas grandes y necesita más de una hora de cocción lenta, la costilla responde muy bien a marinados rápidos, se dora en menos tiempo y queda jugosa sin demasiadas vueltas. Por todo esto, tierna, jugosa y versátil, la costilla de cerdo merece ganarse un lugar fijo en la parrilla y es una excelente elección para compartir este domingo alrededor del fuego.






![COOPERATIVA AGROPECUARIA E INDUSTRIAL DE RAUCH[41]](https://lanuevaverdadderauch.ar/wp-content/uploads/2025/04/COOPERATIVA-AGROPECUARIA-E-INDUSTRIAL-DE-RAUCH41.jpg)






![HOURCADE[74]](https://lanuevaverdadderauch.ar/wp-content/uploads/2025/04/HOURCADE74.jpg)

