martes 7 de abril de 2026
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Un disparo, al corazón de una sociedad frágil

El trágico suceso ocurrido en San Cristóbal Santa Fe -dónde un alumno utilizando un arma de fuego disparó en una escuela y mató a un menor– no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad silenciosa que padecemos como sociedad. Hemos naturalizado conductas que son profundamente violentas: la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, el “ninguneo” sistemático, la burla constante disfrazada de humor y la validación de la agresión como método de defensa.

Caminamos por la vida anestesiados ante el dolor de los demás, sin dimensionar que cada palabra o acción impacta de forma distinta según quien la reciba. Muchas veces, estas vivencias recaen sobre personas que ya atraviesan complejidades en su salud mental; individuos que, por diversas circunstancias, no cuentan con las herramientas para procesar el rechazo, el aislamiento o la hostilidad. Cuando ese dolor no encuentra una vía de escape sana, el resultado suele ser una explosión de violencia que termina en tragedia irreparable.

Nos hemos acostumbrado a mirar hacia afuera, señalando constantemente qué debe cambiar el sistema, el gobierno o el vecino, olvidando que el sistema es, en última instancia, la suma de nuestras propias acciones cotidianas.

El cambio que tanto exigimos debe comenzar en el silencio de nuestro propio carácter.

● Dejando de mirar “la viga en el ojo ajeno”: Empezar a cuestionar nuestras propias actitudes (prejuicios, falta de escucha e intolerancia) y cómo contribuyen al clima de tensión social.

Priorizar la paz: Que la paz no sea solo la ausencia de conflicto, sino la presencia activa de respeto y contención.

Humanizar el trato: Un gesto de amabilidad o un oído dispuesto a escuchar pueden ser el “freno de mano” que detenga una tragedia en potencia.

Si queremos una sociedad que valore la vida, debemos empezar por valorar la humanidad del que tenemos al lado. La paz social se construye con pequeños cambios personales que, al sumarse, logran remover montañas de odio.

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5:9

Elias Ruiz, Comunidad de Fe “Esta es tu Casa” en Del Valle 174

Te invitamos a nuestros Encuentro familiares, todos los Domingos desde las 10:00 hs.

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