Menudo, esquivo, guapo, temible en las áreas. Así era José Francisco Sanfilippo -cuyo fallecimiento acaba de producirse- a la hora de jugar.
De futbolista, su estilo atrevido y contundente lo llevó a toparse con recios defensores que le cobraron caro su afán de merodear los arcos. Navarro, Silvero y Ramos Delgado, entre otros, le hicieron sentir el rigor de sus cruces implacables.
De grande, trasladó su arrojo a estudios de televisión donde polemizó duramente con Maradona , Ruggeri y Veira, por ejemplo.
A Sergio Goycochea, después del humillante 5 a 0 frente a Colombia, le espetó: “Pibe, usted se comió todos los amagues”. El arquero opuso a la crítica una mirada enardecida y un puño a punto de lanzarse. Afortunadamente, tras la filípica, solo hubo silencio.
Fue testigo del denominado Desastre de Suecia en 1958. A su regreso, le recriminó al técnico Guillermo Stabile no haberlo incluido en el equipo que sufrió el demoledor 6 a 1 ante Checoslovaquia. “Estaba con ansias de participar y, conmigo en la cancha, estoy seguro, otro hubiese sido el resultado”, afirmó.
Sanfilippo jugó como vivió y vivió como jugó. Sin escamotear nada. Siempre con la misma pasión y perseverancia. Con la firme convicción de dejar en los estadios hasta su último aliento.
Sacudió redes después de remates furibundos. Fanáticos de su accionar aseguran que algunas, todavía, siguen moviéndose.
Alejandro De Muro/ Correo electrónico: [email protected]






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