Baldosas sueltas, aceras levantadas por las raíces de los árboles, rampas improvisadas y sectores cubiertos con distintos materiales forman parte de una problemática que desde hace años afecta a los peatones de Rauch y que, hasta el momento, no encuentra una solución definitiva.
Un relevamiento realizado por La Nueva Verdad de Rauch permitió constatar que gran parte de las veredas más deterioradas se encuentran en sectores céntricos de la ciudad, donde diariamente circulan cientos de personas. Allí, caminar con normalidad se convierte muchas veces en una tarea complicada y hasta riesgosa.
Los principales perjudicados son los adultos mayores, las personas con dificultades de movilidad, quienes padecen problemas de visión, las embarazadas y las familias que transitan con cochecitos de bebés. En muchos casos, deben descender a la calle para evitar obstáculos o sectores intransitables.
“Por acá no se puede caminar. Y si llevás el carrito con el bebé, tenés que ir esquivando las baldosas flojas”, relató una vecina a La Nueva Verdad de Rauch durante el relevamiento realizado en distintos puntos de la ciudad.
La normativa establece que la responsabilidad del mantenimiento de las veredas corresponde a los frentistas, ya sean propietarios o copropietarios de los inmuebles. Las excepciones alcanzan a los espacios públicos, establecimientos educativos, hospitales, organismos estatales y aquellas aceras dañadas por el crecimiento de las raíces de los árboles.
Sin embargo, la realidad muestra que muchas veredas permanecen durante años en mal estado. Algunos vecinos reconocen que las reparaciones demandan una inversión económica difícil de afrontar en el actual contexto, mientras que otros simplemente postergan los arreglos.
Según explicó un constructor, la reparación de una vereda -si bien depende de las dimensiones- supera los 1,8 millones de pesos, entre mano de obra y materiales.
A ello se suma que actualmente no existen apercibimientos ni notificaciones sistemáticas por parte del Municipio para exigir la reparación de las aceras deterioradas, situación que contribuye a que el problema continúe acumulándose con el paso del tiempo.
Más allá de quién tenga la responsabilidad legal sobre el mantenimiento, lo cierto es que los peatones son quienes diariamente enfrentan las consecuencias. Sortear baldosas flojas, desniveles o sectores rotos se ha convertido en una postal habitual de Rauch, una problemática urbana que afecta la accesibilidad y la seguridad de quienes eligen caminar por la ciudad.
Mientras tanto, las veredas continúan deteriorándose y la solución parece seguir tan lejana como las reparaciones que muchos vecinos esperan desde hace años.






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